Europa necesita un plan B

Diputado de Podemos, Parlamento Europeo

Los mitos han servido históricamente para explicar conceptos complejos o para construir realidades edulcoradas. La Unión Europea está cargada de mitos desde su fundación. Un mito que nos cuenta que hace sesenta años Europa tuvo un plan: unirse para no repetir su historia de exclusión, xenofobia y guerra. A ese plan se fueron sumando paulatinamente nuevos integrantes (seis, nueve, doce, quince, y así, hasta los veimntiocho Estados miembro actuales) así como nuevas competencias, al tiempo que se abrían las fronteras interiores para mercancías, servicios, personas y capitales. Todo un proyecto levantado sobre sólidos principios de democracia, solidaridad y defensa de los Derechos Humanos por los llamados “padres fundadores” (porque “madres fundadoras” no hubo ninguna, como si el proyecto europeo hubiese nacido de una costilla).

MonnetSchumanChurchill o Adenauer suelen ser los más citados. Algunos, sin embargo, siempre hemos preferido a Altiero Spinelli, militante antifascista encarcelado por Benito Mussolini durante la Segunda Guerra Mundial, que apostó por un movimiento federalista europeo que sirviese de antídoto a la destrucción y el horror generados por las guerras imperialistas.

Pero cada vez queda menos de aquellos mitos fundacionales: basta con ver cómo, cada día, a Europa le sangran las fronteras y le brotan las alambradas. Y es que la UE está respondiendo a la mayor crisis de refugiados de su historia (y al que posiblemente es su mayor desafío en décadas) levantando muros, instalando centros de internamiento masivo y recortando derechos y libertades a nativos y migrantes. Muros construidos no solo con concertinas, sino sobre el miedo al otro, a lo desconocido, y que agrandan la brecha entre ellos y nosotros. Muros tras los cuales se refuerzan los repliegues identitarios y los nacionalismos excluyentes. Muros que reavivan antiguos fantasmas que hoy de nuevo recorren Europa. Los mismos fantasmas contra los que supuestamente aquel sueño europeo se levantó hace décadas.

Hoy la UE acoge paraísos fiscales, auspicia golpes de Estado financieros contra sus propios Estados miembros y negocia a puerta cerrada tratados de libre comercio, como el TiSA o el TTIP, de espaldas a los intereses de sus propios ciudadanos. Ante los desafíos del cambio climático, la escasez creciente de recursos y la rivalidad de otras potencias emergentes, la UE reduce derechos laborales y políticas sociales para competir a la baja en un mercado globalizado, mientras recrudece su agresiva política comercial exterior. Y en aras de la seguridad y la lucha contra el terror, se recortan los mismos derechos y libertades que ese terror busca destruir.

Cuando más Europa necesitábamos, más fronteras interiores y exteriores nos estamos encontrando. Cuando más urgente resultaba traducir en políticas concretas aquellos valores de paz, prosperidad y democracia de los que hablan nuestros mitos fundadores, más guerras, recortes y xenofobia vemos crecer a lo largo y ancho del continente. Ya conocemos los resultados de combinar empobrecimiento, capitalismo salvaje, intolerancia y nacionalismo. La UE pretende ser hija de aquella vacuna contra esos mismos fantasmas del pasado. Hija de un plan que empezó como un sueño, pero que cuando abandona los brillantes paneles de los pasillos y las sentidas declaraciones en los hemiciclos, adopta la forma de pesadilla creciente. Cuando la austeridad se convierte en la única opción político-económica de unas instituciones alejadas de los intereses de la ciudadanía, esta UE realmente existente se vuelve un problema para las mayorías sociales, y construir una Europa diferente emerge como la única solución a la deriva que vivimos.

La UE tiene hoy un plan que poco o nada se parece en la práctica a aquellos sueños fundacionales. Un plan que engendra monstruos y reaviva viejos fantasmas. Ya sabemos cómo terminó aquella historia. Por eso un cambio de rumbo no solo es posible o deseable, sino que resulta urgente y necesario. Europa no puede seguir viviendo de mitos, necesita una ruptura democrática. Europa necesita un plan B. Este fin de semana en Madrid hemos colocado las primeras piedras para conseguir que, desde un internacionalismo solidario y militante, la Europa de los mercaderes y la guerra se convierta en la Europa de la democracia y los derechos.

Declaración Para una Rebelión Democrática en Europa

Desde el inicio de la crisis económica mundial, un nuevo movimiento ha surgido en todo el mundo.

Es un movimiento por una democracia real, por la participación y el derecho de las personas a decidir por ellas mismas y a que sus demandas y soberanía sean respetadas y reflejadas en la toma de decisiones políticas, desde la obligación de enfrentar un sistema que favorece a una minoría privilegiada a costa de la mayoría. Un movimiento que busca poner los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y democráticos en el corazón del proyecto europeo, como elementos intrínsecos de la democracia.

Desde 2011, las calles, plazas y centros de trabajo de Europa se han convertido en la cuna de luchas democráticas por los derechos, luchas que han sacudido y forman parte del panorama político y social.

Estos movimientos europeos han estado chocando frontalmente con el conjunto de instituciones y políticas que constituyen la Unión Europea hoy en día. La naturaleza profundamente antidemocrática de estas instituciones refleja su original y actual propósito: servir a los intereses del sector empresarial y financiero y a las diversas élites, constituidas en oligarquías.

Las instituciones operan en la oscuridad y la opacidad, alejadas de la vista de los ciudadanos europeos. Están al servicio de las corporaciones y las empresas financieras que despliegan ejércitos de lobistas. Negocian nuevos tratados en nombre de los pueblos de Europa pero en contra de sus intereses.

Exigimos transparencia para arrojar luz sobre cómo se toman decisiones que afectan a nuestras vidas.

Desafiamos a la afirmación más irreal e irracional de todas: que Europa puede pagar sus deudas públicas y privadas. Exigimos auditorías ciudadanas de la deuda pública y reafirmamos el derecho soberano del pueblo a auditarlas y a negarse a pagar las deudas ilegítimas e ilegales.

La clase dirigente de Europa, las instituciones de Bruselas y Fráncfort, predican austeridad para la mayoría mientras gastan miles de millones en unos pocos. No es sólo la “austeridad”: en Europa hay una guerra/lucha de clases, con el saqueo de los derechos de la ciudadanía y de los bienes comunes que llevan a cabo las élites gobernantes determinadas a redistribuir los ingresos y la riqueza de la mayoría sociedad y los estados hacía ellos. Su modelo es el del desempleo masivo y la precariedad, generando pobreza y aumentando las desigualdades, enfrentando a los trabajadores entre ellos, perpetuando la violencia contra las mujeres, destrozando el medio ambiente y desmantelando el tejido social. Un modelo contra el bienestar y la justicia social.

Una así misma llamada “Europa sin fronteras” está levantado muros y vallas electrificadas por todas partes. Desde Evros y Lesbos a Lampedusa, desde Presevo a Calais. Exigimos: ¡dejen a los refugiados y refugiadas entrar! Cuando la gente huye por sus vida, Europa debe simplemente abrir sus brazos, rechazando con firmeza la xenofobia y el racismo. La cuestión de los refugiados es una cuestión humanitaria, rechazamos la militarización: decimos NO a la participación de la OTAN.

Europa debe reducir drásticamente el gasto en armamento y defensa, que ha demostrado estar relacionado con la corrupción y el endeudamiento ilegal, y debe aumentar el gasto público en salud, educación, seguridad social, justicia y la cultura.

La degradación de las condiciones de vida de las personas también está vinculada a la destrucción de la naturaleza y a la guerra por los recursos en todo el mundo. No podemos dejar de abordar la crisis ecológica y energética si queremos que la justicia social para todos.

En vista del estado actual de Europa, llamamos a la desobediencia civil a las frente a las instituciones europeas, sus reglas tóxicas, políticas, tratados o cualquier de sus dictados antidemocráticos, al igual que a la reinterpretación arbitraria que hacen las élites gobernantes.

Necesitamos nuevos procesos constituyentes y el derecho a la autadeterminación mediante referéndum vinculante.

Igualmente, afirmamos el deber de desobedecer a los dictados antidemocráticos cuando se está en el gobierno, como obligación democrática mínima con los pueblos.

La Conferencia de Madrid ha sido un paso adelante en la unión de diferentes movimientos y en la elaboración de propuestas para luchar por la democracia en Europa. Invitamos a las leer, difundir y debatir las conclusiones de los diferentes ejes abordados y a ser tratados en otras conferencias que se organizan en torno a Europa.

Los pueblos europeos saben cómo rebelarse contra la tiranía. A lo largo de la historia lo hemos hecho en múltiples ocasiones para la conquista de la democracia, establecer la igualdad, la defensa de nuestras vidas, los derechos y la dignidad.

La Conferencia Plan B de Madrid llama a organizar un Día Europeo de Acción el 28 de mayo.

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El Plan B para Europa reúne en Madrid una cumbre social contra la austeridad

Andres Gil | eldiario.es

La plaza, esta vez, será el Matadero, en Arganzuela (Madrid). En ella, organizados en foros, talleres y sesiones plenarias, algunas simultáneas, se debatirá sobre la necesidad de “un plan B para Europa contra la austeridad y por una revolución democrática”, y las posibles alternativas en función de siete ejes. Y el domingo por la mañana, en asamblea, se aprobará un calendario de movilizaciones europeo.

¿Y quiénes estarán en esa plaza? Activistas sociales y representantes de organizaciones políticas, algunos en las instituciones y otros no. Ninguno de los cuales reclama la autoría organizativa de la cita.

“No es patrimonio de nadie, sino de todos. Nos ha salido bien, hasta ahora”, explica el eurodiputado de Podemos Miguel Urbán, participante y uno de los organizadores, “todo el mundo va a venir a Madrid, movimientos sociales, partidos de diferentes países, va a venir el presidente de la fundación de Syriza, direcciones de IU, Podemos, va a ser muy muy amplio”.

Urbán explica que se trata de “unas de las conferencias más importantes contra la austeridad en los últimos años, que pretende sacar un proceso de movilización europea, en torno a la austeridad, el TTIP, los refugiados y la construcción de una Europa diferente”.

El programa arranca este viernes con una presentación de las jornadas, por parte de Zoé Konstantopoulou, expresidenta del Parlamento griego; Oskar Lafontaine, exministro de finanzas de Alemania; Corinna Genschel, de Blockupy Alemania; Eric Toussaint, portavoz del Comité por la anulación de la deuda CADTM; Marina Albiol, eurodiputada de Izquierda Unida; Lola Sánchez, eurodiputada de Podemos; y Mercedes Lovera, Plataforma de Afectadas/os por la Hipoteca (PAH Vallekas).

“El sábado arrancan las jornadas de trabajo”, explica Marga Ferré, responsable de Programas de IU e integrante de la organización, “y el domingo haremos una asamblea por la mañana para poner en común agendas de movilización y puntos de acuerdo: es un puente de diferentes iniciativas europeas, y nuestro objetivo es que todas las propuestas se debatan y sacar una agenda común internacionalista contra la austeridad”.

“Gran parte de los problemas que tenemos y vamos a tener se llama UE”, argumenta Urbán, “y gran parte de las soluciones, una Europa diferente, también ha de surgir de dentro de la UE. Grecia demuestra que hay que refundar un nuevo internacionalismo y que tenemos que tener un pueblo valiente, un Gobierno valiente: es una lección de Grecia que queremos empezar a construir”.

Los diferentes foros, talleres y plenarios que se desarrollarán a lo largo del sábado versarán sobre los siguientes ejes: la deuda, la crisis ambiental, el feminismo, la lucha contra la xenofobia, los tratados de libre comercio, la profundización democrática y los derechos sociales y laborales.

Y en ellos participarán personas como Varufakis, Urbán, Susan George, el economista Cédric Durand; Florent Marcellesi, portavoz de Equo en el Parlamento europeo; Yayo Herrero, de Ecologistas en Acción; Julian Assange (por videoconferencia); Costas Lapavitsas, profesor de Economía en SOAS; Amaia Pérez Orozco, economista feminista, Carlos Sánchez Mato, concejal de Economía y Hacienda de Madrid; Mònica Oltra, vicepresidenta de la Generalitat Valenciana; Gerardo Pisarello, teniente alcalde de Barcelona; Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza; Alberto Garzón, diputado de Izquierda Unida-UP; Rafael Mayoral, diputado de Podemos; y Tania González, eurodiputada de Podemos, entre otros.

“Hay un elemento central, que es el de los refugiados, la Europa fortaleza, el auge de la austeridad y un autoritarismo orwelliano en una mutación hacia la derecha europea, que recuerda a nuestra historia más negra”, relata Urbán: “Ante eso, los socialistas y los populares europeos se están adaptando, y nosotros queremos combatir la xenofobia, el racismo, no simplemente con el discurso de que entren todos, sino para impedir la batalla de pobres contra pobres. Y para eso hacen falta ayudas sociales y derechos sociales para todos: que haya una Europa social es la mejor forma de acabar con la xenofobia”.

“La idea es internacionalista”, subraya Ferré, “que se construye entre todos: no se plantean salidas nacionalistas, sino disputar a las instituciones europeas el poder”.

La cita de Madrid llega diez días después de que Varufakis haya presentado en Berlín su DiEM 25 (Movimiento 2025 por la Democracia en Europa), y también después de que, en verano pasado, el propio Varufakis, impulsara la  campaña Por un plan B en Europa, junto con  el líder del Parti de Gauche francés, Jean-Luc Mélenchon, la expresidenta del parlamento heleno Zoe Konstantopoulou –candidata de Unidad Popular, escisión de Syriza–, el alemán Oskar Lafontaine –Die Linke–, y el italiano Stefano Fassina –Partido Democrático, exviceministro de Economía–.

La campaña fue presentada en octubre en el Parlamento Europeo por Mélenchon, los eurodiputados del GUE Marina Albiol (IU), Miloslav Ransdorf  (Partido Comunista de Bohemia y Moravia) Javier Couso (IU), Nikolaos Chountis (Unidad Popular), Sabine Lösing (Die Linke) y Rina Ronja Kari (Movimiento popular contra la UE, danés).

“Otra cita parecida será en Berlín el 3 y 4 de junio, organizada por la fundación Rosa Luxemburgo, sobre los mismos temas”, adelanta Ferré, “viene gente de Berlín también y nosotros iremos a Berlín también. Lo que vemos es que la posibilidad de que haya gobiernos más o menos progresistas en el sur de Europa y en Irlanda puede cambiar la perspectiva que puedan tener los poderes. Van a surgir más iniciativas y lo que nos ha sorprendido es la increíblemente buena acogida de la propuesta”.

La izquierda y la moneda europea: cara A y cara B

La izquierda y la moneda europea: cara A y cara B
Ponencia en la cumbre del Plan B,  París, sábado 23 de enero

Cédric Durand

Los errores teóricos en la política se pagan al contado. La izquierda creyó que podía salvar el internacionalismo aferrada a un proyecto europeo llevado íntegramente por bancos y multinacionales. Se llevó un buen golpe. En Grecia, prefirió abandonar su propia política antes que renunciar a cambiar el euro. ¿Qué conclusiones se pueden sacar? Cara A y cara B.

Cara A

Para empezar, hay que meterse ya en la cabeza que la probabilidad de éxito del plan A es microscópica. El plan A es el plan de un buen euro. Todas las villanías del euro  que existen de verdad trazan un vacío sobre lo que sería esta moneda única, convertida en virtuosa: financiamiento monetario de las deudas públicas, construcción de un estado social europeo empezando por un sistema de seguros de desempleo, plan de inversión continental para crear empleo y, por fin, el compromiso con la transición ecológica. En teoría, todo realizable. Pero en la práctica es harina de otro costal.

Contrariamente a lo que afirma mi amigo Frédéric Lordon, no creo que el principal obstáculo del buen euro sea la obsesión anti-inflacionista de nuestros vecinos alemanes. El hecho sigue ahí, indiscutible, pero no es el problema más importante. Para que sobrevenga un buen euro haría falta que las fuerzas sociales progresistas influyan en Bruselas de una vez por todas, en la maquinaria europea. Y eso es simplemente inconcebible por dos razones: la naturaleza de la Unión Europea y la imposibilidad de un pueblo europeo bajo la influencia del euro.

Desde el principio, Europa se construyó ganándose a los medios de negocios. Desde los años 1960 la Comisión, en falta de legitimidad, no deja en paz a las patronales empresariales para una aleación a nivel europeo y da a conocer sus expectativas en esta escena emergente. Después las cosas fueron de mal en peor: es el European Round Table quien impone las cláusulas del Acta Única y plantea sus condiciones en el lanzamiento del euro. En lo más alto de la crisis griega, ¡los lobbies del International Finance Institute irrumpieron en medio de los consejos del Euro grupo! Comercio, competencia, estabilidad monetaria y financiera: los tratados zanjan todo debate europeo a partir de estos decisivos temas para el capital. El empleo, el medio ambiente y los derechos sociales quedan supeditados. Estos temas, totalmente vitales, son las víctimas de una integración negativa, relegados al estatuto de variables de reajuste. Esta irregularidad es la fundadora.

La UE, como maquinaria institucional que es, está unilateralmente de la parte del capital. No podrán cambiar nada los guiños de la Confederación Europea de Sindicatos, ni los asaltos del gobierno progresista por muy fuerte que sea, ni la determinación de los cuidadosos parlamentarios de Estrasburgo. Poco a poco, numerosos obstáculos serán motivo de la decisión del más tenaz de los reformadores. ¡Más vale transformar una iguana en un unicornio! No habrá lugar para la Europa social y del buen euro. A menos que…

A menos que el pueblo europeo no fuerce el destino, por supuesto. Que vuelva a fundar Europa en un momento que sea heroico. Rigurosamente, esta hipótesis no puede ser descartada. Si el “nosotros del pueblo” surge en Europa con motivo de un poderoso movimiento social europeo o de una serie de victorias electorales de la izquierda o, todavía mejor, de una mezcla de las dos. En ese caso, seguramente, la situación podría cambiar de manera radical. Nada puede resistirse al poder popular. Ni siquiera la Comisión Juncker y la BCE de Draghi. Desgraciadamente, sin un presupuesto federal, la zona euro sigue creando una atracción en el continente: cuando los salarios suben en España se estancan en Alemania, y cuando remontan poco a poco en Alemania se sumergen en Atenas. ¡Cómo íbamos a imaginar que la subjetividad política se pueda confluir en un contexto así! Sobre todo que la moneda única, lejos de hacer converger los ahorros, incrementa los desequilibrios y agudiza las especializaciones productivas. Para conformar un pueblo los ritmos sociales deben sincronizarse. Toda la lógica del euro se opone a esto.

Cara B

Entonces, necesitamos un plan B. Los detalles de ese plan B sólo pueden ser resultado de un análisis minucioso de una situación concreta. Esto cambia ligeramente el hecho de que el honor de ponerlo en práctica pase a manos de los compañeros de Die Linke o a las de Podemos e Izquierda Unida, a las de Izquierda Unida eslovena o a nuestros valiosos amigos luxemburgueses de La Gauche (“La Izquierda”).

Propongo centrarme en dos perfectos ejemplos: un pequeño país de los alrededores –como Grecia, Portugal, como mucho España, y un gran país del centro, básicamente Alemania o Francia.

En el caso de un pequeño país de los alrededores, ya sabemos a qué atenernos gracias a Grecia. La rendición del 13 de julio del 2015 quitó definitivamente la ilusión -¡loca, cuando pensamos en ello!- por la cual un gobierno de izquierdas aislado estaría en condiciones de ablandar a los hombres de las finanzas. ¿Os imagináis al ex–Goldman Sachs Mario Draghi, encubridor del fraude fiscal Jean-Claude Juncker y a la endurecida banda neoliberal del euro grupo dejarse convencer por Yannis Varoufakis?  Desgraciadamente no está muy claro que este espejismo esté tras nosotros. En poco tiempo, los colegas portugueses que hoy apoyan el gobierno social-demócrata van a encontrarse con un dilema parecido al de Syriza: sin salida de la UE, sin recuperación económica ni justicia social. El problema será inflexiblemente el mismo para los compañeros de Podemos y de Izquierda Unida si acceden a los asuntos.

Una salida, si es posible negociada, de la Unión Monetaria es la única solución para los países de los alrededores. Un camino con baches, indudablemente, pero no obstante es una escapatoria. La creación de una nueva moneda, significativamente devaluada, la nacionalización del sistema bancario, el establecimiento de un control de capitales y una moratoria sobre el pago de la deuda pública constituyen la base de una política económica alternativa. Sin eso nada es posible. Es la condición indispensable para soltar los márgenes de maniobras macroeconómicas y políticas. El punto de paso obligado para que la izquierda radical de los asuntos esté a la altura de su ambición: ofrecer un billete de sólo ida al There is No Alternative de Margaret Thatcher en el vertedero de la historia. Por supuesto, la retirada del euro es sólo un punto de partida. A partir de ahí queda trabajo que hacer para crear una sociedad justa, sostenible y solidaria.

Hablemos ahora de un gran país del centro, es decir de un país con un cierto peso político-económico que pueda llevar a considerar su decisión sobre la imposición al resto de países de una moneda única. Es una configuración que posibilita no sólo ganar los márgenes de maniobras nacionales, sino también transformar el diseño monetario y financiero del conjunto de la Unión. Pues, si la salida de prisión de los pueblos que configuran el euro es aquí igual de válida, no basta con ella sola. Las consecuencias para los otros países exigen hacer otra propuesta de pacto monetario para el continente.

Lo bueno es que ya está casi todo inventado. Lo principal ya se pensó y se escribió a partir de los años 1990, incluso antes de que existiera la moneda única, por Suzanne de Brunhoff.

Suzanne de Brunhoff fue una importante economista marxista fallecida el 12 de marzo del año pasado. Especialista en cuestiones monetarias y financieras, puso su autoridad en estos temas durante el último cuarto del siglo veinte. Para preparar esta intervención, volví a leer su contribución en la obra colectiva consagrada a la Moneda Única, publicada en 1997, y titulada “El euro, un compromiso para la Europa mercantil”. Esta obra posee una lucidez asombrosa. Es inmune al paso del tiempo, hasta 20 años después. Predice, inquietantemente, las aporías de la moneda única y traza un esbozo de nuestro famoso plan B.

Sobre aporías, De Brunhoff escribió: “La obligación monetaria sin contrapartida política agravará la presión del mercado sobre los salarios europeos: un “libre mercado del trabajo”, (…), conlleva la crecida de la tendencia que considera el trabajo una mercancía, un factor de producción sin derechos sociales concretos”. En resumen, sin un mecanismo de reajuste por los tipos de cambio y sin un presupuesto federal que sirva de amortiguador, el ritmo irregular del desarrollo económico sólo puede aceptarse con ajustes en los salarios y en los gastos públicos. El resultado está ahí fuera. El mismo Mario Draghi anunció en una entrevista para el periódico Wall Street el 23 de febrero del 2012: “El modelo social europeo está acabado”.

De Brunhoff se adelantaba con un segundo argumento, más original, del que hoy tenemos que lamentar su precisión: “Una moneda única en un espacio europeo sin Estado se mostrará independiente de las reivindicaciones que surgirán en las fronteras nacionales, sobre las que ejercerá presión desde lo alto”. Se debe añadir que con las luchas sociales que fracturan los Estados “se llegaría a un agravamiento de las -ya fuertes- tensiones nacionalistas o regionalistas”. He aquí cómo la moneda única prepara la llegada de la extrema derecha.

El plan B de Brunhoff era el de una moneda común. Y es el que me parece más adecuado en los tiempos que corren. Una izquierda ganadora en alguno de los países del centro debería proponer un desmantelamiento solidario del euro y poner en práctica los cinco elementos que se citan a continuación:

  1. Control de capitales para impedir las especulaciones contra las monedas y prohibir el establecimiento de los mercados en juicio de las políticas económicas.
  2. La creación de una moneda europea común, complementaria a las monedas nacionales que serían utilizadas por el Estado para pagar las importaciones y exportaciones entre ellos y con respecto al resto del mundo.
  3. Tasas de cambio fijas y ajustables.
  4. Una sanción proporcionada del superávit y del déficit comercial.
  5. Una conferencia europea sobre la deuda pública para que el nuevo diseño no permita aguantar el peso de los pasados desajustes.

Esta propuesta, inspirada de Bancor e imaginada por Keynes en el período de Bretton Woods, sería hoy en día muy sencilla de poner en práctica gracias al auge electrónico y de tratamiento de la información. Sin apenas sobrecoste burocrático, tendría tres importantes beneficios:

  1. El primero sería retirar el control del sistema financiero de las manos de Bruselas y de Frankfurt y, en consecuencia, autorizar de nuevo el uso de políticas monetarias, presupuestarias y sociales con fines de desarrollo.
  2. El segundo sería la construcción de un cortafuego, con capacidad de frenar las tempestades financieras.
  3. El tercero es imposibilitar las políticas neo-mercantilistas que llevan el desempleo a los vecinos y terminan generalizando la recesión, a fuerza de romper los precios.

La moneda común da la espalda a la Europa financiera y a las sirenas del nacionalismo. Podría constituir la base para una verdadera fraternización del pueblo europeo. Conteniendo la fuerza centrífuga de los mecanismos mercantiles, posibilita una integración selectiva y profunda en el ámbito industrial, tecnológico, ecológico y cultural.

La Europa popular debe dar la espalda a la pérdida de la moneda por las finanzas y las multinacionales. La moneda común comparte la soberanía monetaria. Permite crear una Europa solidaria y próspera.

Situación seria, siguiente intento – sobre la fundación del movimiento Democracy in Europe

Sin embargo, la iniciativa DiEM25 que busca la democratización radical de la UE, dio un impulso más claro de lo que se podía esperar. No sorprendía mucho que el exministro de Hacienda griego siguiera siendo un imán para los medios y que tanto la conferencia de prensa en la mañana como el acto de la noche dejaran pequeñas las instalaciones del teatro. Igualmente, las respuestas de Varoufakis y su aliado, el filósofo croata Srecko Horvat, en la rueda de prensa se salieron de lo esperado. Evidentemente su intento de fundar un movimiento transnacional podía fracasar, afirmaron. Y, claro que los movimientos normalmente no se fundaban en conferencias de prensa. Pero teniendo en cuenta la dimensión de la crisis y el avance del fascismo europeo, había que plantear proyectos alternativos.

Más destacable que esto era la conformación del grupo invitado de manera aparentemente caótica pero no sin criterio por los organizadores. Unas 150 personas discutían durante todo el día, presentándose intervenciones de 3 minutos. En dichos debates, la identidad de la otra Europa plural y democrática sí tomó forma. El editor polaco Slawomir Sierakowski señaló los enormes obstáculos para cualquier intervención crítica en Europa del Este. La periodista franco-árabe Hind Meddeb habló del colonialismo como aspecto invisible de la identidad europea. El activista de Wikileaks estadounidense Jacob Appelbaum, que vive en condición de refugiado en Europa, destacó que los sin-Estado también tenían que hacer parte de la nueva comunidad democrática a fundar. Y el filósofo italiano Sandro Mezzadra colocó la crisis de los refugiados en el centro de cualquier debate progresista. En vez de retóricas partidistas, predominaba una perspectiva difusa societal y radical-democrática.

Es cierto que también se evidenciaron los vacíos. La otra Europa de Varoufakis es blanca y mayoritariamente académica. Y, claro, el discurso de DiEM25 es tan abierto que roza con las palabras hueras. Pero la idea por detrás es más fundamentada de lo que suponen sus críticos. Varoufakis parte del análisis que presenciamos el triunfo del autoritarismo neoliberal y de la xenofobia en Europa. Frente a ello es necesario construir un movimiento que aglutina a liberales tanto como a verdes y la izquierda.

El DiEM25 se plantea por tanto no solamente como un movimiento paneuropeo sino también “transversal” tal como que se había configurado en las plazas de Atenas, Madrid y Barcelona en 2011. Y en este contexto, también era de destacar quienes apoyan al DiEM25 desde el Estado español. No es la cúpula de Podemos que es celebrada y escenificada como “jóvenes estrategas de la nueva política” por los grandes medios de comunicación, sino el sector crítico y las confluencias ciudadanas. La red de las ciudades rebeldes representa emblemáticamente cómo podría ser un movimiento democratizador. Arraigadas en el 15M y la PAH, estas candidaturas están tratando de transformar las instituciones sin abandonar sus principios democráticos y participativos.

Es evidente que el DiEM25 quisiera iniciar un proceso similar vinculando la auto-organización y el trabajo político local con una propuesta paneuropea y transnacional. Es poco probable que lo vaya a lograr. De hecho, los movimientos nunca se fundan en conferencias de prensa. La iniciativa de Varoufakis, sin embargo, tiene un importante papel. Ayuda a sistematizar e internacionalizar la agenda de la izquierda alternativa en Europa. Durante la presentación por la noche, más allá de Julian Assange y del eterno Slavoj Zizek, se escucharon sobre todo a las y los representantes de las organizaciones políticas. Pero también allí predominaron aquellos provenientes de movimientos ciudadanos. Verdes críticos de Gran Bretaña, Francia y Portugal, independientes de Irlanda y una portavoz del movimiento social Blockupy.

Es fácil denunciar la noche fundadora del DiEM como un evento de teatro extenso y algo aburrido para el que había que comprar entradas (los celebrities por cierto también). Pero desde la periferia europea también hay otra lectura. En 2015, Grecia nos demostró que en la UE solo podremos defender las conquistas sociales básicas si logramos construir movilizaciones transfronterizas. A las gentes del sur, les importará poco qué camisa vestía Varoufakis en Berlín. Lo que cuenta es que arranca una propuesta que busca ni representar a los demás ni asumir cargos políticos.

El 19 de febrero la conferencia “Plan B para Europa” en Madrid dará seguimiento a la iniciativa. La situación es seria, y cualquier crítica que con ligereza destruye una propuesta antirracista como la del DiEM25, la agravará más.

Frente al poder de la oligarquía, el poder para las PERSONAS

Amelia Martínez Lobo en Transform

Los próximos 19, 20 y 21 de febrero tendrá lugar en Madrid un Gran Conferencia Europea “Contra la austeridad, por una Europa democrática” 

Tras los acontecimientos ocurridos en Grecia el pasado 2015: golpe de Estado financiero ejecutado desde la Unión Europea y sus instituciones y la posterior aprobación del tercer memorándum – chantaje mediante – la población griega ha sido condenada a seguir sufriendo las políticas de austeridad que ya habían rechazado en dos ocasiones a través de las urnas. Estos hechos, junto con un aumento de la crisis de desigualdad absolutamente perversa, y a un aumento de fuerzas alternativas contra la austeridad en diferentes lugares de Europa, han intensificado el debate sobre el papel real de la Unión Europea como garante de los Derechos Humanos fundamentales de la mayoría social.

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Recientemente, OXFAM ha publicado un informe, Una Economía al Servicio del 1%, en el que denuncia que “la desigualdad económica crece rápidamente en la mayoría de los países. La riqueza mundial está dividida en dos: casi la mitad está en manos del 1% más rico de la población, y la otra mitad se reparte entre el 99% restante”. Según este informe, en 2015, 62 personas poseían la misma riqueza que 3.6000 millones (la mitad más pobre del mundo); además estas 62 personas han aumentado su riqueza en un 44% en apenas 5 años; mientras que el 10% más pobre sólo han aumentado sus ingresos diarios en menos de un centavo.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

1. El sector financiero y la deuda ilegítima

Existe un complejo entramado de paraísos fiscales, donde según el informe de OXFAM, se ocultan ya 7.6 billones de dólares, lo que equivale a una suma mayor que el PIB de Reino Unido y Alemania juntos. La desregulación del sistema financiero, el secreto bancario y la globalización en actividades financieras han favorecido a las clases dominantes, aquellas que cuentan con los recursos suficientes para jugar y mercadear con todo, puesto que todo en el sistema capitalista tiene un precio.

Por otro lado, la deuda ha sido y sigue siendo un mecanismo perverso de sometimiento y dominación. El aumento de la deuda pública en muchos países europeos, no es más que un “programa político dirigido” tal y como se puede leer en el informe de la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública encargada por el parlamento heleno y que analiza la situación de Grecia. “El ejercicio técnico que rodea las variables macroeconómicas y proyecciones de la deuda – unas cifras que se refieren directamente a las vidas y los medios de vida de las personas – ha permitido que los debates alrededor de la deuda se mantengan en un nivel técnico que gira principalmente en torno al argumento de que las políticas impuestas a Grecia mejorarán su capacidad para pagar la deuda. Los hechos presentados en este informe cuestionan este argumento“.

Todas las evidencias presentadas demuestran que  la deuda que surge de los acuerdos con la Troika es una violación directa de los derechos humanos fundamentales de los habitantes de Grecia. Por lo tanto, Grecia no debería pagar esta deuda porque es ilegal, ilegítima y odiosa.

Sin embargo, todos sabemos lo que ocurrió en Julio de 2015.

2. Desplazamiento del rendimiento del capital frente al rendimiento del trabajo

El trabajo ha sido una herramienta para la redistribución de la riqueza. Sin embargo, desde el pasado 2014, en países como España, los rendimientos del capital superaron los del trabajo en su participación en el PIB nacional. Esto significa, que la clase trabajadora se beneficien cada vez menos de ese crecimiento económico. Sin embargo, vivimos bajo una especie de mantra, base del dogma neoliberal, según el cual el crecimiento en términos macroeconómicos beneficia a toda la sociedad. Queda demostrado que no es así.

Pero además, somos las mujeres las que más sufrimos las consecuencias del aumento de la desigualdad y de la perversión del sistema. Según OXFAM, “la mayoría de las trabajadores peor remunerados del mundo son mujeres, desempeñando los empleos más precarios”.Los recortes en servicios sociales, en sanidad, en atención a nuestros dependientes, hacen que generalmente seamos las mujeres quienes asumamos esas tareas. Esto se debe a cuestiones culturales – en un país, como España, donde una mujer a la semana es asesinada por violencia machista, hay mucho aún que avanzar – , pero sobre todo económicas. Hay un proceso acelerado de feminización del paro, de la precariedad y de la pobreza. Los recortes y la austeridad son especialmente contrarios a la igualdad porque las políticas de austeridad son políticas contra las mujeres. Son las mujeres las que están sufriendo los recortes y los expolios de los servicios públicos y es a las mujeres a las que afecta más directamente esta destrucción de los servicios públicos que cubren las necesidades sociales más básicas. La destrucción de nuestras escuelas, hospitales, residencias, servicios de atención a la dependencia, casas de acogida para mujeres víctimas de violencia…es destrucción de la autonomía de las mujeres. Es la libertad y la ciudadanía de las mujeres la que está siendo recortada. La consecuencia es que de manera forzosa, seamos las mujeres quienes asumimos ese trabajo de cuidados, que corresponde al Estado, mientras nuestros derechos económicos, laborales, sociales retroceden. Con sus recortes, nos fuerzan a las mujeres al “exilio interior”.

3. El poder corporativo

En el actual modelo económico, el poder -de facto- reside en instancias supranacionales sin control democrático alguno. Son las grandes corporaciones trasnacionales, las que con su capacidad de influencia – mediante chantaje o compra de voluntades, como por ejemplo las puertas giratorias – interfieren en la capacidad legislativa de los estados y en su soberanía. Recientemente Suecia retiró su apoyo a la independencia del Sáhara para que Ikea pueda abrir tienda en Marruecos, ya que las autoridades marroquíes bloquearon la apertura del nuevo establecimiento en Casablanca después de que el Parlamento sueco votara el posible reconocimiento de la República Democrática Árabe Saharaui. Esto es un ejemplo más de la injerencia y el ataque frontal a la soberanía popular por parte de las corporaciones. Por otro lado, existen numerosos ejemplos de “congelamiento regulatorio” a causa de los Mecanismos de solución de Controversias entre empresas y Estado (el famoso ISDS incluido en el CETA o el ICS del polémico TTIP aún pendientes de aprobación en la Eurocámara el primero, y de redacción por la Comisión Europea el segundo).

El Plan B

Necesitamos por tanto una solución rupturista, radicalmente democrática. El auge de los fascismos, que capitalizan el descontento a través del miedo y la xenofobia, es alarmante. Debemos aprender de nuestra propia historia no muy lejana. Debemos desmitificar esa falacia neoliberal que afirma que se trata de posturas naif y utópicas. Sabemos que nuestra alternativa rupturista es posible. Sabemos que el planeta cuenta con recursos suficientes para que todos los seres humanos tengan condiciones de vida digna. Sin embargo, muchos de recursos están ocultos en paraísos fiscales, previa expropiación de masiva de los recursos de la clase trabajadora en favor de la clase dominante.

Existen numerosos ejemplos y medidas contempladas por diferentes partidos o movimientos sociales como por ejemplo:

  • Amplia participación del rendimiento del trabajo en el sistema económico, como garante de redistribución de la riqueza. Salario digno en condiciones laborales y de vida dignas
  • Eliminación de los paraísos fiscales y lucha contra el fraude fiscal.
  • Aumento del gasto público en materia de sanidad, educación y servicios sociales que combaten la desigualdad social.
  • Creación de mecanismos de control democrático y parlamentario sobre el Banco Central Europeo y supeditación del mismo a las autoridades políticas
  • Democratizar la dirección de las entidades bancarias y derogación del secreto bancario
  • Obligatoriedad para todas las empresas multinacionales y sus filiales de rendir cuentas de sus actividades en términos globales y desglosadas por países
  • Política tributaria justa orientada a la distribución de la riqueza y al servicio de un nuevo modelo de desarrollo
  • Supresión de todas las posibilidades de elusión para grandes fortunas y corporaciones empresariales contempladas en las legislaciones nacionales, haciendo efectivos los principios de generalidad, equidad y progresividad
  • Fin de las puertas giratorias
  • Los servicios públicos han de ser protegidos como derechos esenciales de la ciudadanía, y como tales han de ser protegidos de la especulación privada. Los servicios públicos se financiarán mediante un sistema de impuestos progresivos y no finalistas, con criterios de justicia y bienestar social.
  • Eliminación de la desigualdad entre las mujeres y los hombres en el ámbito laboral, para hacer efectivo el derecho humano al trabajo en condiciones equitativas y la independencia económica de las mujeres
  • Fin del uso de los Memorándums de Entendimiento. Establecimiento de criterios de democratización, transparencia y rendición de cuentas para todos los procesos de toma de macro-decisiones en el ámbito de las políticas económicas. Las grandes decisiones macroeconómicas han de ser precedidas de un debate público real y referéndums vinculantes

No se trata de reinventar la pólvora, la teoría marxista ya apuntaba hacia una comprensión global de la sociedad, puesto que no hay esferas absolutamente separadas, independientes o estancas. En la realidad todo está entremezclado. Es, sin embargo, la ideología burguesa la que propugnan de idea de que la economía es una parte autónoma y con entidad propia. Sin embargo, es necesario un análisis y unas soluciones complejas que tengan en cuenta el conjunto de las relaciones sociales. Actualmente, nos encontramos en un sistema que presenta su dogma económico y neoliberal como algo ajeno a los ciudadanos y al resto de las relaciones sociales. Se presenta, por ejemplo, como ciencia económica, que los tipos impositivos para las empresas deben ser bajos para estimular el crecimiento económico. Pero este sistema favorece a los que ya más tienen y no al conjunto de la sociedad.

La expresidenta del parlamento heleno, Zoe Konstantopoulo, decía que ella prefiere llamarlo plan A, porque desde los poderes supranacionales -sin control democrático y colectivo alguno- no les habían dejado llevar a cabo ni siquiera su Plan, que no era otro que poner las instituciones al servicio de la ciudadanía, tal y como ya habían expresado en las urnas y en las calles.

Será, en cualquier caso, un proyecto colectivo, internacionalista, participado y solidario, o no será. Las armas para transformar la sociedad actual hay que buscarlas en la misma sociedad. La transformación real, como apuntaba Marx, no puede hacerse desde la cúspide de la sociedad o desde sus élites políticas e intelectuales, sino que todos los individuos han de emanciparse. Es, por tanto, necesario generar las herramientas colectivas y participativas para propiciar esa emancipación y  cumplir con nuestra responsabilidad histórica, ideológica y moral de convertir nuestra alternativa en realidad.

Los próximos 19, 20 y 21 de febrero tendrá lugar en Madrid un Gran Conferencia Europea “Contra la austeridad, por una Europa democrática” (http://planbeuropa.es) a la que asistirán diferentes agentes políticos, sociales e intelectuales. Las izquierdas europeas debemos encontrarnos allí para buscar ese espacio de convergencia europeo, donde construir una agenda política, social, económica y de movilizaciones que pongan soluciones y demandas de las mayorías sociales sobre la mesa y que se trasladen a las calles y a las instituciones. Un pie en las instituciones y millones en las calles.

La Economía Social y Solidaria exige su lugar en una Europa más justa

El Salmón Contracorriente

El jueves se celebró en el Bruselas el primer Foro Europeo de Economía Social y Solidaria, que tuvo lugar en el Europarlamento y al que asistieron más de 250 personas de varios países, con la intención promover un nuevo marco europeo e impulsar el intercambio de experiencias entre los distintos actores de la Economía Social y Solidaria (ESS).

El año pasado, la Izquierda Unitaria Europea (GUE/NGL), grupo parlamentario europeo al que pertenecen Podemos e Izquierda Unida, decidió apoyar y promover la ESS como una de sus principales estrategias para la legislatura 2014/2019. Para ello se organizó este primer Foro europeo de la ESS en la sede del Parlamento Europeo, en la capital belga, con la intención de promover un intercambio de experiencias, resaltar las dificultades que encara el sector y potenciar sus efectos para paliar las consecuencias de la crisis y la exclusión social.

 

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Durante un día se reunieron en Bruselas representantes de cooperativas, del mundo académico, ONG, movimientos sociales, organizaciones rurales y otros movimientos y asociaciones que promueven una economía más justa en España, Portugal, Grecia, Italia, Croacia, Irlanda, Bélgica, Suecia, Luxemburgo, Alemania y Francia. Más de 250 personas pudieron asistir a un programa de 4 conferencias y 9 talleres en los que se debatió y se compartieron experiencias sobre la situación actual de la ESS, así como sobre sus retos y sus necesidades legales y jurídicas para poder desarrollarse en una Europa incapaz de salir de la crisis y necesitada de nuevas fórmulas económicas. La economía social, que ha mostrado una gran fortaleza antes la situación económica de los últimos años, se postula como una clara alternativa. “La ESS ha mostrado una resistencia extraordinaria a la crisis, a los recortes y a la austeridad impuesta por Europa”, explicó Miguel Urbán, eurodiputado de Podemos y del grupo parlamentario GUE/GNL, en la conferencia inaugural. “Actualmente 14 millones de empleos, el 6,5% de toda Europa, se localiza en la ESS y no sólo es un empleo de mayor calidad, sino que es más participativo además de sostenible y respetuoso con el medio ambiente”, argumentó Urbán.

Este evento es una muestra de que la ESS está decidida a seguir dando pasos firmes para convertirse en una alternativa real al sistema económico actual, exigiendo en Bruselas, el mismo corazón de la política europea, una mayor predisposición política, jurídica y económica para promoverla. “Necesitamos una nueva Europa donde la ESS pase de ser un sector minoritario y marginal para pasar a formar parte fundamental de las políticas presupuestarias y un eje transversal de una nueva Europa más justa y solidaria”, explicó José Luis Monzón, presidente del Centro Internacional de Investigación e Información sobre la Economía Social y Cooperatva (CIRIEC), “El reconocimiento jurídico y la limitación de lo que es la ESS son necesarios para que reciba el reconocimiento político, contable e institucional que debe tener en Europa”, concluyó Monzón.

Además de las conferencias, en el foro se sucedieron 9 talleres en los que se mostraron propuestas exitosas, se debatió y se intercambiaron experiencias reales de economía social en temas como la gestión de los bienes comunes, nuevos instrumentos financieros, innovación social o sobre los retos ecológicos de la ESS entre otros temas.

La ESS española a la cabeza de Europa

La comitiva española, la más numerosa de todas, estaba compuesta por miembros de diferentes organizaciones como la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS), que viajó a Bruselas con representación de varios puntos de España, cooperativas de consumo como Som Energía, el banca ética cooperativa Fiare, la federación de asociaciones empresariales de empresas de inserción FAEDEI, la Universidad Rey Juan Carlos, COCETACEPESCIRIECCooperama, la Plataforma de la Auditoría Ciudadana de la Deuda y la revista de economía Alternativas Económicas entre muchas otras organizaciones y cooperativas. Tal despliegue demostró la fuerza del sector y su gran capacidad para crear redes y alianzas en nuestro país, así como la diversidad de actores que trabajan por construir una economía más justa y democrática centrada en las personas.

Otra de las iniciativas presentadas en el evento, y que contó con representación española, fue la campaña “Challeging the Crisis” en la que un grupo de jóvenes, de los países donde la crisis y la austeridad ha tenido unas mayores consecuencias, pretenden ejercer presión sobre el europarlamento mediante una recogida de firmas a nivel europeo para que se declare 2018 Año de la Economía Social. “Se necesita que 10 europarlamentarios de tres grupos diferentes asuman la petición como co-autores para poder presentarla en Estrasburgo”, explica Eva Vicente, de Economistas Sin Fronteras y coordinadora de la campaña en España. “Luego necesitamos que el 50% de los europarlamentarios la voten, por lo que todavía debemos seguir ejerciendo presión política difundiendo la campaña y recogiendo apoyos”, concluye Vicente.

El gueto de Atenas

Lola Sánchez, eurodiputada de Podemos

Hace unas semanas fui a Polonia, invitada por la Universidad de Cracovia, para explicar el contenido y el estado de las negociaciones del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión entre la Unión Europea y estados Unidos – TTIP.

Así que aproveché y fui a visitar Auschwitz, cerca de Cracovia.

Ver Auschwitz con mis propios ojos fue doloroso, y me provocó una enorme rabia, pero salí pensando que algo como aquello no volvería a pasar, al menos no en el corazón de Europa y en ningún otro lugar con tal escala de crueldad.

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Llegué a Atenas directa desde Polonia, sólo un día después.

Estaba en la terraza del apartamento que alquilamos, ya entrada la noche, cuando un hombre comenzó a gritar amargamente desde algún balcón. Hablaba en griego, por lo que no podía entender lo que decía, pero realmente no hacía falta. Estaba enfadado, desesperado, triste, absolutamente desesperanzado. Lloraba hacia el cielo, en voz alta pero lentamente, con la voz rota intentando aguantar las lágrimas.

Repentinamente, Atenas, y toda Grecia, se apareció ante mis ojos como un enorme campo de concentración, como un enorme gueto.

La situación en Grecia recuerda a los fascismos del siglo XX. Poblaciones, como la polaca, sometidas a los dictados de poderes externos y no elegidos, agresivos y sin piedad; poderes que valoran la vida humana menos que un bono del Estado: una perversa escala de valores, una ausencia absoluta de empatía y de humanidad, tal y como nos mostraron aquellos fascistas del siglo pasado.

Hoy día en Europa, el mecanismo para poner de rodillas a la gente no es la violencia física sino la económica. Los tanques han sido reemplazados por primas de riesgo y los ataques aéreos por deudas imposibles de pagar.

Pero el fascismo económico es también una puerta al fascismo político.

La austeridad impuesta es una estrategia implacable para desmantelar los Estados de Bienestar, que es el principal escudo contra las desigualdades, desequilibrios y consecuencias injustas producidas por la economía de mercado. Cuando perdemos ese escudo protector se rompen los acuerdos sociales, y abrimos la puerta a la ley de la selva.

La pobreza y la desigualdad generalizadas, aplicadas a la fuerza sobre una población a través de oscuras -y a veces secretas- decisiones económicas, avivan la llama de la rabia y la desesperación, que pueden llevar fácilmente a abrir el camino de las ideologías del odio, como la Neo-Nazi de Amanecer Dorado.

Pero el caso de Grecia es aún más estremecedor, pues la gente habló hace ya unos meses en las urnas, expresando alto y claro que no quieren -ni pueden- soportar más esta situación. Se hace aún más impactante siendo Grecia la madre de la Democracia. Luego, estos terribles ataques son un aviso a cualquier democracia europea que ose oponerse a la ideología neoliberal dominante.

En un inquietante giro, los poderes económicos no democráticos hacen suyo el poder político democrático. Y esto sucede porque nosotros, los votantes, los ciudadanos, quienes ostentamos la soberanía, hemos delegado el poder por demasiado tiempo a unas élites políticas que se han sentido libres del control popular. Hemos dejado un hueco entre nosotros y nuestros representantes, un espacio vacío que los poderes económicos han llenado, haciendo que los políticos y las instituciones trabajen para ellos.

Son ellos quienes dictan las políticas públicas, con la finalidad de privatizar beneficios y socializar pérdidas. Son ellos los que llevan a cabo transacciones de alto riesgo, jugando al casino con los Estados, con los alimentos o con el medio ambiente, sabiendo que gracias a esta colusión con el poder político, pueden contar con el respaldo de la población para hacer frente a su infinita avaricia, si la cosa sale mal. Se comportan sabiendo que nunca van a perder.

La semilla del fascismo está sembrada.

La izquierda europea tiene una enorme responsabilidad a la hora de parar esta escalada. Si fallamos a la gente, vendrán detrás  otros movimientos peligrosos, e intentarán utilizar el enfado de la gente para llevárselos a su lado, el lado más oscuro, dañino e inhumano de nuestra especie.

La izquierda europea está en pie contra esta deriva, pero además, sólo nosotros tenemos respuesta a las necesidades reales de la gente. Somos los únicos cuya prioridad son los Derechos Humanos. La gente nos necesita, nosotros les necesitamos, pero para ello no podemos fallarles.

No podemos dejar a aquel hombre solo y gritando al cielo. Nos necesita, pero nos necesita ya. Y necesita creer en la Democracia, porque para él, Auschwitz no está tan lejos.

TTIP en 2015: crece la desconfianza y la oposición social

Por Tom Kucharz

Desde 2013, el gobierno de los Estados Unidos y la Comisión Europea, en nombre de los 28 Estados miembro, negocian el tratado transatlántico de comercio e inversión (TTIP). El momento geopolítico es cada vez más inestable y cambiante. Con la guerra en Siria y la crisis humanitaria de las personas refugiadas de fondo, el conflicto latente en Ucrania y la intensificación de la guerra del Estado turco contra los kurdos y de Israel contra Palestina, y tras la asfixia de Grecia con un mayor endeudamiento ilegítimo y antidemocrático, así como el debate sobre la salida del Reino Unido de la UE y el creciente riesgo de una nueva crisis financiera global por la desaceleración en China y la volatilidad de los precios del petróleo. Además, las negociaciones del TTIP se enfrentan a una oposición cada vez más fuerte de la sociedad civil: en 2015 la campaña Stop-TTIP entregó 3,3 millones de firmas contra TTIP y CETA, el tratado UE-Canadá a la espera de ser ratificado, en Berlín se manifestaron 250.000 personas contra el TTIP, y hubo dos momentos de acciones y movilizaciones en cientos de lugares de Europa y el mundo.

El movimiento de poder popular en contra el TTIP creció a lo largo 2015, aquí algunos momentos:

Enero: rechazo aplastante a los “tribunales privados de arbitraje”

2015 comenzó con dos revelaciones explosivas: miembros de Syriza del gobierno griego recién elegido anuncian que se opondrán a los tratados TTIP y CETA. Por otra parte, la consulta pública organizada por Bruselas en 2014 sobre la protección de la inversión y los peligrosos “mecanismos de solución de controversias entre inversor y estado” (conocido por sus siglas en inglés ISDS), recibió 150.000 respuestas, una participación récord. El 97% rechazó la existencia de tribunales privados de arbitraje y la posibilidad de que inversores puedan demandar a un Estado si alguna ley o política reduzca sus beneficios.

Un ejemplo: Desde 2011, una treintena de inversores internacionales presentaron demandas contra el Gobierno español por los nefastos cambios reguladores y recortes del PSOE y PP a las energía renovables, usando el “Tratado de la Carta de la Energía”, un sistema singular de justicia privada que da derechos extraordinarios a los inversores internacionales. Se trata de una inmensa partida en la que hay en juego miles de millones de euros de dinero público y que se celebra de forma casi secreta en hoteles de Estocolmo, París, Ginebra y Nueva York.

Febrero: presión política en varios países

Cientos de activistas del Reino Unido viajaron a Bruselas para entrevistarse con miembros del Parlamento Europeo y para protestar contra las negociaciones secretas del TTIP. En Francia, como parte de la campaña “Hola Partido Socialista. No queremos ISDS” las llamadas a las sedes del Partido Socialista saturadas las líneas telefónicas para exigir un posicionamiento en contra del ISDS.

Marzo: crece la presión al Parlamento Europeo

Cerca de 400 organizaciones de toda Europa dirigen una carta abierta al Parlamento Europeo, marcando el comienzo de un gran esfuerzo conjunto de la sociedad civil para que las y los diputadas/os aprueben un informe pidiendo el fin de las negociaciones del  TTIP. En el Foro Social Mundial en Túnez el movimiento Stop-TTIP se coordinó en un contexto más amplio de luchas para desmantelar el poder de las multinacionales y políticas neoliberales en todos los continentes, especialmente en África, América del Sur y Asia. En Madrid, cubren la estatua del escritor Pío Baroja, para denunciar el TTIP.

Abril: Días de acción global

Dos días antes de la novena ronda de negociaciones del TTIP en Nueva York, miles de personas de movilizaron en más de 750 pueblos y ciudades de 46 países. En el Estado español tienen lugar protestas y actividades en 53 localidades. Bajo el lema “las personas y el planeta no somos mercancía” miles de personas se han citado en Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia.

Mayo: Elecciones generales en el Reino Unido

El “NO” al TTIP y otros tratados cobra protagonismo en la campaña electoral en las generales del Reino Unido. En Bruselas, meses después de escuchar un no rotundo al mecanismo ISDS, la Comisión Europea desoye a la opinión pública y presenta un sistema ISDS maquillado para ser incluido en el TTIP. Una auténtica burla a la democracia. En la Comisión de Comercio Internacional (INTA) del Parlamento Europeo una coalición entre eurodiputados conservadores, socialdemócratas y liberales da su apoyo al TTIP, convirtiendo el asunto en uno de los más controvertidos de la actual legislatura.

Junio: Bochorno en el Parlamento Europeo

Una declaración sin precedentes de 10 expertos independientes de la ONU condenó la grave amenaza para los derechos humanos que suponen los acuerdos comerciales de nueva generación como TTIP, CETA, TiSA. Mientras tanto escenas absurdas en Estrasburgo: gracias a una artimaña legal, el Parlamento Europeo suspende la votación y el debate a la resolución del TTIP por miedo de no conseguir una mayoría favorable. La presión ciudadana ha sido clave para crear división en los grupos políticos.

Julio: PP y PSOE juntos a favor del TTIP

Pero la gran coalición entre conservadores, liberales y socialdemócratas desoye a la ciudadanía. La mayoría neoliberal de los legisladores adoptó el 8 de julio una resolución, con más de 100 enmiendas, en apoyo a las negociaciones del TTIP que incluye un mecanismo de resolución de conflictos que da privilegios a empresas multinacionales e inversores en detrimento de la democracia y los derechos humanos. En el Reino Unido se lanza una plataforma de artistas contra TTIP.

Septiembre: ¿ducharse contra el TTIP?

Reunión estatal en Barcelona de la campaña “NoalTTIP” que suma ya más de 280 organizaciones, sindicatos, partidos y plataformas. En el Reino Unido, la organización británica War on Want se alía con la empresa de cosméticos naturales Luz quien lanza un gel de ducha para enviar el “tratado sucio” por el desagüe. Las ventas del producto se destinan al apoyo de los grupos que hacen campaña contra TTIP en Europa.

Octubre: mociones municipales y otra semana exitosa de movilización global

El 2 de octubre el Pleno Municipal de Barcelona ha aprobado una declaración institucional para proclamarse como municipio contrario a la aplicación del TTIP y otros tratados similares como el CETA y el TiSA, el Acuerdo multilateral sobre el Comercio de Servicios. La moción presentada por la Campaña “Catalunya No al TTIP” ha obtenido los votos a favor de Barcelona en Comú, ERC y CUP, mientras que CiU y PSC se han abstenido, y Ciudadanos y PP han votado en contra. Junto con Barcelona, también Santiago de Compostela, Mérida, Sevilla, Valladolid y más de 120 municipios del Estado español forman parte de una larga lista de ciudades europeas (Colonia, Lyon, Bruselas, Oxford, Milán, Viena, Ámsterdam) que han expresado su rechazo a los fuertes recortes en derechos y a la pérdida de competencias municipales que supondría el TTIP.

La entrega en Bruselas de 3,2 millones de firmas recogidas por la Iniciativa Ciudadana Europea contra TTIP y CETA inauguró la Semana Internacional contra los Tratados de Libre Comercio. Mientras tanto, los medios del mundo se sintieron atraídos por una manifestación en Berlín de 250.000 personas para protestar contra el TTIP. En Madrid y Barcelona marchan decenas de miles. Se lanza un informe sobre la amenaza para los servicios públicos de los acuerdos comerciales como TTIP y el acuerdo UE-Canadá, CETA. Un nuevo caso de ISDS contra España: la multinacional canadiense Edgewater exige una indemnización millonaria porque la Xunta de Galicia le retiró los derechos sobre la explotación de la mina de oro de Corcoesto tras años de lucha social para impedirla.

Noviembre: Indignación ante la entrega de un premio a Juncker

Rajoy entrega un premio al Presidente de la Comisión Europea, que convirtió Luxemburgo en un paraíso fiscal, ayudando a grandes multinacionales a delinquir, y es uno de los máximos impulsores del TTIP. Lanzamos el video “TTIP: el campo cerrado por defunción”. La Comisaria de Comercio europea, Cecilia Malmström, presenta una propuesta legislativa para maquillar el mecanismo de solución de controversias entre inversores y Estados (ISDS) y seguir dando a las multinacionales el privilegio exclusivo de desafiar leyes nacionales y comunitarias. El relator de la ONU, Alfred de Zayas, denunció la propuesta sin tapujos: “los mecanismos ISDS no puede ser reformados, deben ser abolidos”. Cemusa, filial de FCC especializada en mobiliario urbano, presentó una demanda de arbitraje privado contra México. Por su parte, Cementos La Union y Áridos Jativa han presentado una solicitud de arbitraje contra Egipto para proteger sus inversiones.

Diciembre: el comercio mata al clima

Cientos de miles de activistas se movilizan en París y en todo el mundo frente a la Conferencia sobre el Clima de la ONU (COP21). Unos días antes de la apertura, la filtración de un documento confidencial de la Unión Europea revela las instrucciones dadas por Bruselas a los negociadores en la COP21 en los aspectos relacionados con el clima, el comercio y la inversión: “las reglas comerciales internacionales no pueden ser modificadas de ninguna manera por un acuerdo climático”. Estaba prohibido tocar a los principios del “libre comercio”, a pesar de que constituyen una de las causas principales de la crisis climática. TTIP y CETA son blindajes perfectos para criminales climáticos como ExxonMobil, Shell, BP, Repsol, Iberdrola, Endesa o GasNatural-Fenosa. Porque los tratados de comercio e inversión que la Unión Europea negocia con Canadá y Estados Unidos refuerzan un régimen peligroso que aumenta la quema de combustibles fósiles y limita la capacidad de las administraciones públicas para frenar la crisis climática. La relación entre las “reglas sagradas del libre comercio” y la lucha para frenar el cambio climático será uno de los trabajos centrales para muchas organizaciones y movimientos sociales. Además, se lanzó la nueva web de la campaña en el Estado español: www.noalttip.org

2016 promete ser un año clave para la lucha contra los acuerdos de comercio e inversión. El proceso de ratificación del CETA podría iniciarse este año, y está previsto que las élites aceleren las negociaciones del TTIP antes de que el mandato del presidente Obama termine en enero de 2017. Más que nunca, nuestra movilización es necesaria. Porque sí es posible parar CETA y TTIP, así como otro gran tratado secreto, el TiSA, que pretende privatizar –aún más, si sabe- los servicios públicos.

Tom Kucharz, miembro de Ecologistas en Acción

Enero 2016

La izquierda española se interesa por el movimiento europeo contra la austeridad liderado por Varoufakis

SATO DÍAZ | Cuartopoder.es

El ex ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, que dimitió para facilitar la negociación de Grecia con la ‘Troika’ el pasado julio tras las imposiciones económicas a su país después de que se celebrara un referéndum en el que los griegos dijeron “no” a más recortes, vuelve a la política. O por lo menos al activismo social y político. El economista está convencido en formar un movimiento paneuropeo cuyo objetivo sea la democratización radical de Europa, tal y como contó en una entrevista al diario italiano L´Espresso. “Debemos evitar que los intereses que mueven las instituciones europeas terminen con el proyecto común”, anunciaba el griego, que siempre se mostró muy crítico con el Eurogrupo, al que califica de “institución no democrática”, con quien tuvo que mantener tensas negociaciones durante el desempeño de su cargo de ministro. Este movimiento se llamará Democracia en el Movimiento Europeo 2025 (Diem 2025) y se presentará el próximo 9 de febrero en Berlín.

Además, Varoufakis también se ha involucrado en el lanzamiento del manifiesto ‘Por un plan B en Europa’, junto al eurodiputado y cofundador del Parti de Gauche en Francia, Jean-Luc Mélenchon, el exviceministro de Economía y Hacienda italiano, Stefano Fassina, el exministro de Hacienda y cofundador de Die Linke en Alemania, Oskar Lafontaine, y la presidenta del Parlamento de Grecia, Zoe Konstantopoulou. En dicho texto, que ha sido apoyado por otras personalidades de la izquierda europea y europarlamentarios, se reclama la creación de un plan B de los pueblos de Europa para acompañar al plan A: democratizar Europa y sus instituciones. Algunas ideas que se recogen para este plan B son: “La introducción de sistemas paralelos de pago, monedas paralelas, la digitalización de las transacciones en euros para solucionar la falta de liquidez, sistemas de intercambio complementarios alrededor de una comunidad, la salida del euro y la transformación del euro en una moneda común”. Esta iniciativa fue presentada en la Fiesta de l´Humanité del Partido Comunista Francés y ambos proyectos –el Diem 2025– y el Plan B tomarán forma durante las próximas semanas, cuando se conocerán nuevos apoyos.

El eurodiputado de Podemos, Miguel Urbán, opina al respecto: “La idea de intentar buscar y repensar Europa es una idea muy necesaria”. “El Euro no es el principal problema, es una consecuencia. El problema son las políticas y desde dónde se dirigen, que son espacios no democráticos”, asegura a cuartopoder.es el parlamentario europeo que añade: “Repensar Europa y democratizar las instituciones europeas es algo que yo veo con buenos ojos, además, el internacionalismo y un movimiento paneuropeo de los pueblos siempre puede aportar nuevas e interesantes perspectivas”.

En la misma línea opina Marina Albiol, eurodiputada de IU. “La derrota que ha sufrido la izquierda en Grecia nos demuestra que nuestras políticas de izquierdas no caben en la actual UE: un programa de servicios públicos de calidad, condiciones laborales dignas, un adelanto en la edad de jubiliación, la vivienda como un derecho… Todo esto es incompatible con el actual diseño de la UE”, describe la eurodiputada de IU, que considera que la UE actual son “las fronteras criminales, las instituciones antidemocráticas, una deuda que ahoga a muchos pueblos, un BCE y una moneda sin control democrático”. Por ello, Albiol considera que “es necesario articular una alternativa a la actual UE, a la Europa de la austeridad, que ha supuesto pobreza y precariedad para la mayoría y el enriquecimiento de una élite”, para lo cual ve con buenos ojos “una respuesta a escala europea”. “No planteamos desde la izquierda salidas nacionales, sino europeas, y para ello necesitamos un debate, una reflexión de toda la izquierda europea”, concluye.

También desde algunos colectivos y movimientos sociales siguen de cerca estos pasos en el ámbito europeo. Ginés Fernández forma parte de la mesa de coordinación estatal de las Marchas de la Dignidad y relata a este periódico: “La propuesta de Varoufakis entronca con colectivos sociales que están en las movilizaciones que luchan por otro modelo de Europa, algunos de estos colectivos están en las Marchas”. “En España, de momento, no se han empezado a mover mucho estas iniciativas, acabamos de celebrar las elecciones, pero en enero se moverán cosas”, prevé Fernández, que cree que estos proyectos también entroncan con las Euromarchas, ya que ponían en común a movimientos de distintos países. “No es lo mismo, pero tiene mucho que ver, existe una amplia coincidencia entre la propuesta de Varoufakis y las Euromarchas”, valora este activista.